
Sólo uno de cada diez presos por agresión sexual se somete a terapia“, con este título hemos podido leer, este fin de semana en La Razón, un interesante artículo firmado por Marta Borcha que nos acerca a la realidad de las cárceles españolas en lo que a rehabilitación de agresores sexuales se refiere.
Y los datos son alarmantes, no sólo por el espectacular aumento de los delitos contra la libertad sexual, que se sitúan ya como la tercera causa de encarcelamiento, sino por las estadísticas de los programas de rehabilitación.
Los programas de rehabilitación de agresores sexuales son voluntarios y sólo un 11% de violadores o pederastas reconoce tener un problema accediendo al programa de rehabilitación, el mismo para todos, sin atender al tipo de delito cometido.
Y una vez cumplida la condena los agresores vuelven a integrarse en la sociedad, sin garantías de su rehabilitación y sin ningún tipo de seguimiento psicológico ya que el mismo no es legal. Además al no existir base de datos alguna con los datos de estos individuos bien pueden “empezar su nueva vida” buscando trabajos en contacto con menores de edad (colegios, asociaciones deportivas, monitores de tiempo libre,...).
Marta Borcha y La Razón nos muestran otro punto de vista sobre el problema de pedofilia que no hace sino reafirmarnos en nuestras propuestas de endurecimiento de penas, cumplimiento de las mismas y la creación de un registro de Pedófilos, es hora de actuar: suma tu voz en la Marcha Blanca contra la Pedófilia del 21 de Junio en Madrid y haz que tu voz se oiga junto a las nuestras.
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